En la calle Neckarstraße 42 se está construyendo un hotel que se adapta a una parcela excepcionalmente estrecha y de la que deriva una arquitectura precisa y elegante. Con solo 10,5 metros de ancho y unos 82 metros de largo, el edificio traza una línea urbanística clara y aprovecha al máximo las condiciones del terreno. Las 135 habitaciones, de diferentes categorías, se distribuyen a lo largo del edificio, creando una estructura eficiente y bien iluminada. El vestíbulo, el restaurante y las habitaciones adaptadas para personas con movilidad reducida, situadas en la planta baja, abren el edificio al espacio urbano y conforman un zócalo acogedor. Un sistema de acceso compacto y la clara distribución por zonas de las habitaciones resuelven de forma inteligente el reto que plantea la escasa profundidad del edificio. La estructura rítmica de la fachada y los marcos de las ventanas ligeramente inclinados confieren al edificio un dinamismo sutil y crean un juego cambiante de luces y sombras. Las cortinas interiores garantizan un aspecto exterior sereno y un ambiente suave y acogedor en el interior. Una terraza en la azotea, situada en la planta superior, completa la oferta y ofrece a los huéspedes una zona de descanso de alta calidad con vistas.