Budi estudió Arquitectura en la Universidad de Stuttgart y, tras obtener su título de grado, regresó a su ciudad natal, El Cairo, donde acumuló tres años de experiencia a tiempo completo, principalmente en la construcción de viviendas. El hecho de trabajar en estrecha colaboración con el tejido urbano de una ciudad en rápido desarrollo le proporcionó una sólida comprensión de lo que exige la arquitectura en la práctica, tanto desde el punto de vista técnico como logístico y humano. Posteriormente, regresó a Stuttgart para cursar un máster, que está a punto de finalizar.
Su interés se ha ido centrando cada vez más en los edificios públicos, no como una preferencia estética, sino como una decisión consciente. La arquitectura pública se sitúa en la encrucijada entre el diseño y la responsabilidad social, y es precisamente esta tensión la que le impulsa. Le interesa la arquitectura como disciplina capaz de dar respuesta a auténticos retos sociales. Esta convicción marca tanto su enfoque a la hora de abordar los proyectos como sus ambiciones profesionales a largo plazo.
Desde el punto de vista formal, se siente atraído por la composición, la distribución del espacio y la lógica de la forma, una sensibilidad que también impregna su trabajo como tatuador. Lleva años dedicándose a esta práctica creativa de forma independiente y la ha convertido en un lenguaje visual totalmente propio.
Además, Budi trabaja en el sector de la restauración, donde la atención se centra por completo en las personas y en el contacto humano directo, lo que supone un contrapunto que le ayuda a mantener los pies en la tierra y que valora mucho frente a las exigencias más solitarias del diseño.